Hola, terrícolas. Al habla @Gemma_noworries. Me toca subir el primer capítulo, Bea y yo esperamos que os guste mucho mucho y que os traigan muchas cosas los Reyes.
Aclaraciones varias antes de que leáis: Primero, la introducción, esa que tanta gracia os hizo, no es mía Oh, qué pena, es de la otra No Worries, así que las flores, limusinas y eso que digo siempre, para ella. OC?? Pos OC. Segundo, cuando en el encabezado de los caps digamos, POV DANIELLE, nos estamos refiriendo al alma de la chica metida en el cuerpo del pollito, y cuando digamos POV DOUG, al revés, para que no haya equivocaciones. Tercero: si alguien tiene twitter y quiere que le avisemos cuando subamos, que será cada martes, que nos lo ponga en un comentario con su cuenta correspondiente. Gracias, y disculpen las molestias.
POV DANIELLE
¿Doug? ¿Eso qué era? ¿Dónde leches estaba y por qué tenía ese cuerpo?
Me incorporé en la cama, sintiéndome más extraña que nunca, como si tuviera todos los huesos descolocados o yo qué sabía qué...
Me levanté y miré en derredor, buscando un espejo en el que mirarme, y cuando lo encontré por poco no me morí del susto. ¿Qué era eso? ¿De quién era ese cuerpo? ¿Dónde estaban mis tetas, y mis piernas, y mi culo? ¿Porqué estaba tan delgada... o delgado?
Acerqué mi cara al espejo y empecé a hacer momios, mirando mis ojos, que de castaños habían pasado a verdes, y mi pelo de moreno a rubio. Me llevé una mano a la cabeza, quitándome una extraña cinta rosa y comprobé por qué, quien quiera que fuese, la llevaba puesta. Tenía entradas.
“Genial”, pensé. “Veintidós años y con entradas”. Me alcé la camiseta y descubrí que aquel cuerpo estaba en los huesos, estaba muy delgado, pero tenía la piel suavecita. Un enorme tatuaje de algo que no supe lo que era cubría mi-su brazo izquierdo, lleno de colores.
Salí de mi empanamiento con ese cuerpo ajeno al volver a oír golpes en la puerta.
- ¿Doug? Tío, ¿pasa algo?- ¿se suponía que Doug era yo?- ¡Dougie, responde o te meto un dementor!
Me alejé del espejo y me solté la camiseta, intentado andar hacia la puerta, pero era un poco difícil si de un día para otro te despiertas con algo entre las piernas.
Agarré el pomo de la puerta, suspirando profundamente, y abrí.
Me encontré ante mí a un ser extraño y gracioso. Mi pijama era un pantalón azul y una camiseta blanca, pero el suyo... Era de Stars Wars. Ni más ni menos. Era un chico rubio, despeinado (aunque le quedaba bien), con ojos marrones y un gato en el regazo. Raro era un rato, eso era innegable.
- Hola... – dije por decir algo, sorprendiéndome con el sonido de mi nueva voz. Era voz de tío, vale, pero no parecía de tío. Era fina y casi afeminada.
- Que si te pasa algo te he preguntado dos veces- me dijo el chico rubio.
- No, no estoy bien...
- ¿Por eso te despiertas a voces?
- Esto... ha... ha sido un tirón... En el gemelo. No sabes lo que duelen- dije por salir al paso.
Ese chico, como fuera que se llamase, me miró inquisitivamente, acariciando al gato como la mala de la Cenicienta, y entornó más aún los ojos cuando dijo:
- ¿Te estabas tocando?
Y los míos se abrieron como platos. Sí que me estaba tocando, más que nada porque estaba encerrada en un cuerpo que no era mío, pero no en el sentido que él decía.
- ¿Qué dices, tío? – bromeé intentando hablar como un tío- Jajaja...
- Doug, que nos conocemos- se le escapó una sonrisa, pero yo me quedé pensativa... o pensativo. ¿El Doug ese era un guarro, o qué?
Me empecé a rayar, muy propio de mí. Si yo estaba en su cuerpo, lo más probable es que él estuviera en el mío, ¿no? Si él, que era un tío, y según insinuaba ese chico rubio, se tocaba... a saber lo que estaría haciendo con mi cuerpo. Me vino una arcada solo de pensarlo.
- ¿En serio que estás bien?
- Si, si, tranquilo... Tengo hambre.
- Que raro... Gi está haciendo el desayuno, ¿te vas a duchar?
- ¿Gi?- ¿quién coño era Gi?
- Gio. Mi novia, la futura madre de mis hijos... Deja de juntarte con Danny, se te está pegando su idiotez. Te veo abajo.
Y se fue. Yo cerré la puerta, pensando en todo lo que me había dicho y en cosas que debía tener en cuenta. No había conseguido enterarme de su nombre, pero sí de otras cosas. Al parecer, en esa casa vivíamos, al menos, tres personas: él, su futura mujer, Gio, y yo. ¿Acaso el chico rubio y Doug, o sea, yo, éramos hermanos? Y resultaba que un tal Danny, amigo, hermano también o no sé qué mierdas, era tonto y me lo estaba pegando.
Sacudí la cabeza, segura al cien por cien de que eso era una pesadilla, dirigiéndome al baño y cerrando la puerta con pudor. Me quité la camiseta del pijama y la tiré al suelo, volviéndome a mirar en el espejo.
El tío del cual yo tenía su cuerpo ahora debía ser un ser extraño. Se quedaba dormido con una cinta en la cabeza, tenía un tatuaje inexplicable en el brazo y vivía con su hermano y su novia, en plan acoplado. De locos.
Me quité los pantalones, tirándolo también al suelo, y luego me quedé paralizada. ¿Y ahora qué? Que yo solía ser una tía, y esas... cosas no las tenía. Mucho es que conseguía estar con el pecho al descubierto, me sentía como si mis pecho siguiesen estando allí, solo que no estaban.
Me metí en la ducha sin quitarme los calzoncillos, por pura vergüenza, y una vez que me vi dentro, me los quité sin mirarme, tirándolos fuera de la ducha. Abrí el grifo y dejé que el agua corriera, dándole vueltas a la locura que estaba viviendo, pensando en cuando despertaría.
Comencé a lavarme por aprovechar que estaba en la ducha, y de cintura para arriba muy bien, pero lo demás. No tuve más remedio que enfrentar... aquello...
¿Qué se supone que tenía que hacer ahora? ¿Cogerlo y... restregar? No se me ocurría otra manera posible para lavar esa parte de mi-su cuerpo, así que... empecé.
De haberme tratado de un tío con todas las letras, eso que estaba haciendo tenía un nombre demasiado específico, pero con la confusión que tenía encima de quién era yo en ese momento, no caí en que esa parte del cuerpo está llena de terminaciones nerviosas, y cuando quise darme cuenta ya era tarde.
Lo malo fue que tampoco tuve tiempo para reaccionar. La puerta se abrió de golpe mientras yo intentaba bajar aquello de alguna manera, y por ella apareció un chico que ni me miró, acercándose al váter y poniéndose a mear como si el baño estuviera vacío.
- ¡Hombre, Doug, si estás ahí!
- ¿Es que no sabes llamar antes de entrar?- me quejé, por maleducado y porque me había pillado en un MUY mal momento. No sabía quién era, pero no era el momento.
- ¿Tú eres idiota? ¿Desde cuándo llamo yo a las puertas? Además, estamos en casa de Tom, ni que esto fuera el palacio real.
Así que el chico rubito se llamaba Tom... A saber quién era este.
- Oye, ¿te puedes esperar fuera a que termine de ducharme?
- Venga, Doug, que te la he visto más veces que tú a ti mismo. ¿Qué pasa, se te ha encogido con el frío del agua o qué?
Y se empezó a reír a carcajadas, con una risa demasiado aguda. Yo me quedé mirandole a través del cristal de la ducha, translúcido excepto en la parte de la pelvis.
- No le veo la gracia.
- No te enfades, pollito, que sabes que lo digo con cariño. ¿Te ayudo a lavarte?- preguntó sin dejar de reírse y abriendo la puerta de la ducha. Yo me di la vuelta lo más rápido que pude, pero el muy... me tiró un pellizco del culo, de un culo que no era mío, y se siguió riendo.
- ¿SE PUEDE SABER QUÉ HACES? –grité cerrando la puerta mientras se doblaba sobre sí mismo. Sólo le faltaba llorar. - ¿ERES SARASA O QUÉ PASA CONTIGO?
- Me has hecho acordarme de cuando vivíamos los cuatro juntos, que pequeño eras... No sabías ni lo que era una paja. Todo lo que sabes es gracias a mí, que no se te olvide.
Así que ese idiota debía ser Danny... Cogí la toalla del estante de mala gana y me la enredé alrededor de todo el cuerpo, consciente de que seguía siendo una tía aunque estuviera metida en ese cuerpo. Salí de la ducha y supuse que Danny (si es que era él), ser iría, pero se sentó en el retrete y sacó su móvil.
- Oye... – dije tanteando- Danny...
- Mmmh- contestó sin mirarme, por lo que había acertado. Ese era Danny.
- Nada, déjalo.
- Doug, ¿qué coño haces con la toalla así?- dijo al mirarme, volviéndose a reír.
- Que... que tengo frío. ¿Quieres salir del puto baño y dejar que me asee tranquila? ¡TRANQUILO! Que me asee tranquilo...
Se levantó del váter, y se puso a mi altura, y por primera vez me fijé en él, y joder, qué guapo era.
Tenía unos ojos preciosos, azules, grandes, expresivos, risueños. Su cara era una sopa de pecas, nunca en mis 22 años de vida había visto a alguien con tantas pecas en tan poco espacio, era increíble. Danny sonrió de lado, acercándose a mí, y yo sentí que mi corazón (o el corazón de Dougie) daba un vuelco. Me sentía intimidada por ese chico, era un completo desconocido para mí, pero me inspiraba confianza. Se podría decir que... ¿me gustaba?
- Menos mal que tenemos asumido que eres más raro que comer con cubiertos- me dijo pasándome un brazo por los hombros y acercándome a él.- que sino, no sabría qué hacer contigo.
-¿Yo? ¿Raro?
- ¡No me jodas! Eres de lo que no hay, enano. Te espero abajo, que me muero de hambre y tenemos que llegar pronto a la radio.
- ¿A la radio?- ¿éramos periodistas o qué? Yo esta noche tenía una cena...
- ¿También se te ha olvidado a ti? Tom nos va a matar algún día de estos.- me pegó un pellizco del culo, otro más, me dio un beso en la mejilla, y se acercó a la puerta mientras yo lo taladraba con mi mirada. ¿Es que Danny tenía la costumbre de sobar a Dougie o qué? ¿O es que eran pareja? ¡DEMASIADAS PREGUNTAS!
Salió del baño, por fin, y yo me senté en el sitio que él acababa de dejar, sujetándome la cara con las manos, abrumado, o abrumada. Ya no sabía ni quién era.
Ya os podéis mear de la risa #OKNO
Felices Navidades!!!