miércoles, 18 de enero de 2012

Despedida...

El final... del fic... llegó... y tú partirás... yo no sé... hasta cuando... este amor... recordarááááááááás...


Vale, no, no es el final del fic, ni mucho menos, no sabeis todo lo que le queda aún, pero queríamos deciros Beichurri y yo, Gemma, que nos mudamos. Nos vamos a vivir a Inglaterra xD


No, en serio. Hemos visto que en blogspot la gente no comenta, no sabemos si por pereza, porque no saben o por que son unas hijas de... Peeeeeeeeeeero, el fic no se ha acabado, nos mudamos a metroblog, que es más fácil y más feo y da más problemas, pero la gente allí comenta más, y eso es lo que queremos. Tranquilas que a las que os siga interesando el fic, seguiremos avisando por Twitter, solo tenéis que decirnos si queréis ser avisadas (si es así, recibiréis un McGuy desnudo en vuestra puerta).


El link es este: http://somuch-haschanged.metroblog.com/ Volveremos a subir todas las entradas, para que no perdais hilo de la historia.


Nada más, nos vemos en la otra vida, terrícolas.

martes, 17 de enero de 2012

Capítulo 4

Aquí está de nuevo la pesada de las dos Noworries =) Cuando queráis podéis decir "Bea, pesada, cállate ya y déjate de introducciones" . Pues ea, aquí el capítulo del martes aun estando de exámenes, que no sé si la cosa seguirá así, pero el próximo lo habláis con la otra Noworries.
A leer se ha dicho!!!

(POV Dougie)

Ya estaba vestido con lo primero que había cogido, unos vaqueros anchos y una camiseta con un dibujo de muchos colores. Simple y sin comerme la cabeza. Ahora solo tenía que prepararme para ir a la universidad como me había dicho mi compañera antes.

Me fui directo al escritorio que tenía en su cuarto que es donde supuse que tendría todo lo de clase, pero no había nada encima. Solo tenía a los pies de la mesa una mochila. “¿Para la universidad se siguen llevando mochilas?” Parecía ser que sí, asique la cogí, era rosa con flores en tonos más oscuros de rosa. Me costó colgármela al hombro, ¿Cómo se iba a poner esa mochila un tío? Después caí en que seguía siendo una tía.

Iba a salir por la puerta pero ¿a qué universidad se supone que tenía que ir? Había demasiadas en esta ciudad y no era adivino.

Saqué todo lo que había en la mochila en busca de alguna pista que me pudiese ayudar a saber cual era y la encontré, tenía una agenda que en la portada ponía “University of East London”.

Ya sabía a dónde tenía que ir pero ni si quiera sabía en qué parte de la ciudad me encontraba. Tampoco sabía cómo tendría que ir. ¿Tenía coche? ¿Moto? ¿Bici? ¿Caballo? ¿Pony rosa? ¿Tendría que ir en Metro?

Me di la vuelta hacia su cuarto para coger su móvil y mirar si tendría al menos GPS para poder guiarme, pero como tuviese que mirarlo con esa patata móvil podría morirme antes que llegar a la universidad.

Llegué a la universidad con un poco de dificultades después de haberlo mirado en el ordenador, que por lo menos tenían ordenador. Me encontraba frente a las puertas y no veía nada más que una marea de gente entrando y saliendo, andando con prisa.

Fui pasando entre todo aquel gentío y me entró otra duda. ¿Dónde coño tenía que ir? Pero si hay un montón de edificios, no sabía ni si quiera a qué clase tenía que ir ni que carrera era de la que tenía clase. Se me ocurrió una idea pero dudaba que funcionase. Saqué el móvil y a todos los contactos de Danielle le mandé un SMS preguntando por el aula y edificio y para que no quedase tan de gilipollas por llevar ya medio curso en la universidad, pregunté por el aula de las prácticas.

Después de unos cuantos “¿Qué dices?” “¿ A qué viene esto?” y cosas similares me llegó un mensaje de una tal “Leslie mi amor platónico”.

No sé donde tienes la cabeza hoy cari, pero es en el edificio B4 en el aula P-23! Hasta ahora xoxo.

Me quedé mirando una y otra vez el mensaje. ¿Qué pasa que además de ser vegetariana son bollera o es que ahora las tías van de este rollo?

Me recorrí casi todo el campus buscando el maldito edificio al que tenía que ir.  Tampoco es que lo hubiese encontrado yo solo, me lo tuvieron que explicar por lo menos 4 personas diferentes.

Estaba ya entrando por la puerta del edificio cuando empezó a sonar el móvil con la típica música de Nokia y entre medias dijo el nombre de quién me llamaba una voz robótica: Leslie mi amor platónico. Hasta que lo cogí, el móvil me dijo unas cuantas veces quien me llamaba y todos a mi alrededor me miraban extrañados.

-¿sí?- pregunté casi con miedo.
-¿DÓNDE ESTAS? Que el profesor ha llegado ya y sabes que dijo que quien no hiciese las prácticas suspendía. –parecía ella más angustiada por mis notas, bueno las de Danielle, que por las suyas.
-Acabo de entrar al edificio.
-Sube corriendo que al final suspendes.- me decía casi gritando.

La voz me sonaba y me dí cuenta que era mi compañera de piso. Ajaaaam, ¿así que se llamaba Leslie?

Miré para todos los lados buscando donde podría estar el aula P-23. No había nadie por los pasillos al que preguntar y los que había estaban todos concentrados en sus libros y portátiles.

Gracias a Dios que eso parecía el metro con tanto cartelito e indicaba todo como para tontos. El aula estaba en la última planta. Ya podría haber estado más abajo que no estaba yo para subir tres plantas.

P-19. P-20. P-21. Baños de chicas. Baños de chicos. P-22. Por fin, P-23. La puerta de la clase estaba aún abierta. Me asomé un poco por la puerta y cuando vi la clase al completo me empezaron a temblar las piernas. Esto no iba a salir bien, la iba a cagar y a lo grande. La clase estaba llena de mesas de laboratorio.

Respiré profundamente intentando convencerme a mí mismo de que eso saldría bien aunque yo presentía que una catástrofe se avecinaba. Según iba pasando por las mesas todos los compañeros me saludaban. ¿Qué pasa que también es la popular de la clase? Esta chica estaba completita.

Vi que mi compañera de piso me hacía gestos para que me reuniese con ella y me sentara en la misma mesa que ella. Cuando ya me senté en la mesa, el profesor se puso en pie, cerró la puerta y comenzó a hablar.

-Danielle, hoy me has decepcionado- ¿me estaba hablando a mi o había otra Danielle en clase? Cosa que no me extrañaba con la de gente que había dentro del aula. –la delegada debe ser el ejemplo y hoy, tú has llegado tarde –si que se refería a mí porque se acercaba hacia nuestra mesa –esto es una advertencia, que no se vuelva a repetir Srta. Jones.

De las cosas que se entera uno cambiándose de cuerpo… también seguía habiendo delegados en las universidades, yo que pensaba que ahí cada uno iba a su bola y se preocupaba de sus propias cosas.

Bueno ya tengo otra cosa que añadir al peso que tenía sobre mi espalda: tenía que comer comida vegetariana, acordarme de que una chica SIEMPRE mea sentada, es preferible cuchilla a cera y más si no la sabes usar, soy popular o hasta el momento eso creo y soy el delegado de una clase de unas… 100 personas! Y algo me decía que la lista no iba a terminar ahí.

Saqué de la mochila un cuaderno como había visto hacer a Leslie.

-Hoy vamos a comenzar con la práctica de disoluciones. Comenzaremos con una mezcla de cloruro sódico y cloruro potásico, tendréis que anotar los cambios experimentados. La segunda mezcla tendréis que diluir sulfato de cobre con acido clorhídrico. Podéis empezar.

¿Habéis entendido alguno de vosotros algo? Porque yo no sabía que había dicho, solo oía nombres raros y lo único que había entendido había sido que teníamos que anotar los resultados. Yo ya lo podía apuntar en letras grandes y mayúsculas: DESASTRE.

Vi que todos a mi alrededor mientras que yo intentaba descifrar el lenguaje del profesor, habían estado apuntado todo lo que él decía. Yo no sabía que es lo que iba a hacer si no tenía ni idea de lo que era cada cosa. Mi compañera no paraba de coger tubos y líquidos en frascos con etiquetas en la que supuse que ponía lo que era con letras y números.

-¿No empiezas Srta. Jones? –el profesor se paseaba por las mesas y lo tenía justo detrás.
-Si, si –empecé a rebuscar entre el cuaderno para hacer como que hacía algo esperando que el profesor se marchara.
-Estoy esperando Danielle –dijo mientras se colocaba en frente de mí. –¿No has traído los guantes para no quemarte las manos?
-¿Cómo? ¿Quemarme las manos? ¿Pero qué clase de mezclas vamos a hacer?
-Las que tendrías que haber copiado –dijo dando un golpe en la mesa.
-Entonces, ¿no me vas a dar usted los guantes? ¡Mi vida depende de estas maravillas! –dije enseñándole mis manos.

Me miró esperando que hiciese algo y como si de un loco me tratase. Miré hacia mi compañera de mesa que cogía uno de los mil frascos que teníamos delante de nosotras y los echaba en el recipiente. Tenía puesto el fuego debajo del recipiente donde había echado los dos botes. Entonces, yo hice lo mismo. Cogí los dos primeros frascos que encontré a mi alcance poniéndolos a mi lado y encendí la llama con el recipiente encima. El profesor, que al ver que ya hacía algo, se marchó.

Primero eché uno de los líquidos en el recipiente, hasta ahí todo bien. El problema llegó cuando empecé a echar el segundo. Nada parecía ir bien. Empezó a burbujear, al principio pensé que era por el fuego que lo hacía hervir. Miré de nuevo al lado, donde mi compañera ya había terminado con la primera mezcla y la suya no burbujeaba.

Tampoco me preocupé bastante porque seguí echando aquel líquido y cada vez subía mucho más el nivel de la mezcla.

-¡Danny! ¿Qué haces echando ácido a la mezcla? –me preguntó Leslie mientras yo terminaba de vaciar el bote. La miré y ella tenía en sus manos una especie de jeringuilla. ¿A quién le va a meter eso por el culo? La mezcla empezó a humear a la misma vez que se salía por el tubo del recipiente. -¡Apártalo del fuego!
-¿Pasa algo en el fondo?- preguntó el profesor.
-Nada nada- saqué del fuego el matraz aforado aunque se seguía saliendo todo.

Se extendía por la mesa empapando todo. En los papeles se hicieron agujeros por donde pasaba la mezcla, como si lo quemara todo a su paso. Entre mi compañera y yo comenzamos a recoger todo, cogimos los royos de papel y los empapamos. Había tanto líquido que me empapé hasta las mangas de la sudadera.

-¡Dios! Me he empapado –dije bastante alto y los que estaban en la mesa de delante se giraron y se rieron.
-¡Quítate la sudadera y lávate las manos en profundidad! –me gritaba mi compañera.
-¿Profundidad? ¿Pero tú qué me quieres meter? ¡A mí la jeringuilla esa que tienes no, eh!

Me empezó a entrar un pequeño escozor en la mano y me la miré. La tenía roja y cada vez ardía más.

-¡Aaaah! ¡Aaaah! –comencé a chillar sacudiendo las manos. Quemaba y me estaba abrasando la piel. -¡Aaah! –en una de las sacudidas le di sin querer al frasco donde estaba lo que quedaba de la mezcla, haciendo que volcase sobre la mesa.

Todo el líquido salió en dirección del fuego. Estaba pasando a cámara lenta y ya no había tiempo para detenerlo. Leslie y yo nos quedamos observándolo esperando que pasase lo que tenía que pasar. Y llegó, la mezcla alcanzo el fuego, provocando una pequeña GRAN llamarada que empezó a quemar nuestros apuntes. Con la sudadera que me había quitado intentaba acabar con el fuego, pero en vez de eso, lo que conseguí fue prender también la chaqueta.

Todo el mundo nos miraba ya, como para no hacerlo. La alarma de incendios comenzó a sonar por el humo y todos gritaban y salieron corriendo como locos.

-¡Recordad el protocolo de emergencias! – dijo el profesor que fue corriendo hacia el extintor mientras que todos a su alrededor corrían y gritaban desesperados por salir del aula.

Nosotros dos no tardamos mucho más en salir y una vez fuera todas las aulas de alrededor se asomaban a la puerta con la preguntándose qué había pasado. Y ahí estaba yo, el causante.

Hoy ya me podría ir a gusto a la cama, creo que ya la había liado bastante por ese día.

-¡Tú, Srta. Jones, ya está tardando en ir a mi despacho! –esperaros que aquí la mañana no había acabado. Asentí con la cabeza y le perseguí por aquellos pasillos en silencio.

Como no soy química, no se si es verdad lo que pasa con esa reacción química, pero si sé que eso quema seguro xD
Comentarios? Yo creo que si no?

martes, 10 de enero de 2012

Capítulo 3

Eh, eh, eh, shine a light on her. Eh, eh, eh. Vale, ya. Hola, soy la noworries. Que os preguntaréis cual porque las dos somos noworries. ¿A que os quedáis con las ganas? Vale, soy Gemma. Echadle la culpa al instituto, tengo sueño... Hablando de instituto y clases, que no os enfadéis mucho si veis que un martes no subimos, que tenemos exámenes, y esas cosas. Sí, y acabamos de empezar el trimestre, pero bueno... Que me enrollo. Leed el cap y sed un rato felices. Empiezan a liarse las cosas....




POV DANIELLE

Volví al cuarto de Doug y abrí su armario de par en par. Sabía que ahora mismo era un tío, al menos en apariencia, pero eso no significaba que tuviera que vestir mal, ¿no?

Envuelta aún en la toalla busqué unos calzoncillos limpios y me los puse, con la toalla aún alrededor del cuerpo. Sabía que eso de dejar mi pecho al descubierto me iba a costar, aunque ya no tuviera tetas. Estaba cogiendo unos pantalones negros cuando la puerta del cuarto se abrió de golpe. Me tapé inmediatamente, por pudor, y vi como un chico moreno y con unos preciosos ojos azules entraba por ella, sin pedir permiso. ¿Es que todos los amigos del Doug ese eran tan guapos y tan maleducados?

- Enano, como tardes un minuto más en bajar a desayunar te juro que te abro en canal y me como tus vísceras.

¿Pero esa bestia quién era? Le miré horrorizada y tragando saliva sonoramente, sin embargo, él se rió.

- ¿Qué haces que no te vistes?
- Que me has interrumpido- repuse casi con miedo.- Estaba escogiendo la ropa.
- Va, pero si vamos a la radio, no a la tele. No te van a ver. Ponte cualquier cosa.

Dicho lo cuál se fue, sin cerrar la puerta, pero me encargué de ello y eché el pequeño cerrojo que había. Rebusqué entre la ropa del rubio que me había robado mi cuerpo y no vi ni una sola camiseta decente. Opté por una camisa azul clara y un chaleco negro, a juego con los pantalones. Era como si siguiera siendo una mujer y me hubiera vestido con la ropa de mi novio. Antes de salir vi la cinta rosa en una especie de tocador, junto con otra de color oscuro. Se ve que era un complemento típico en él, así que opté por ponerme la negra. Rebusqué entre sus cosas y encontré un Iphone. Lo desbloqueé y advertí siete llamadas perdidas de una tal “Pichona”. Supuse que sería su novia…

Bajé las escaleras como si fuera a ciegas, intentando averiguar donde estaba la cocina porque me moría de hambre. Al oír risas procedentes de una puerta, probé suerte y ¡violá! Había acertado.

- Buenos días, bello durmiente- me dijo Danny, sentado a la encimera.
- Hola- murmuré yo, encontrándome con él, con Tom, con su novia, Gio, y con el morenazo de ojos claros. - ¿Y el desayuno?
- Hay café en el microondas- dijo Gio con una bonita sonrisa. Se la devolví y me acerqué a por el cazo, sirviéndome un vaso y echándome azúcar.
- ¿Qué haces, tolai?- exclamó el moreno mirándome como si estuviera loco. - ¿Desde cuando lo tomas con azúcar?

¡Mierda! Así que Doug lo tomaba solo… Genial, y yo lo odiaba.

- Ya ves…- dije sin saber qué decir, y me senté al lado de Danny, que ya estaba atacando la fuente de magdalenas que había sobre la encimera.

No sabía porqué pero preveía que iba a ser un día muy largo.

A eso de las seis de la tarde nos montamos juntos en un gran coche para ir a la radio. Había estado todo el día tirado en un sofá de casa de ese chico del hoyuelo, toqueteando el móvil y cotilleando la agenda, y no había ni un solo nombre normal. Eran todo nombres de series frikis, supuse que tendría asignado un nick para cada contacto de la agenda, pero así no iba a saber quién era el que llamaba. ¿Es que no me podía haber tocado un tío más raro?

Una vez montados en el coche, con el pecoso de nuevo a mi lado (lo que me hizo pensar que esos dos se traían algo entre manos), el conductor arrancó dirección a la radio, y ellos se pusieron a hablar.

- ¿Qué vamos a decir del nuevo disco?- preguntó Tom.
- ¿Cómo que qué vamos a decir? Que es una jodida maravilla, como todos- inquirió el moreno.
- Eso ya lo saben, Harry- vale, el moreno se llamaba Harry.
- Pues decimos que… - Danny se quedó un rato pensativo, yo ni siquiera abría la boca. Al parecer éramos cantantes…- Les decimos lo del viaje de la semana que viene.
- Bueno, no está mal…- concedió Tom. ¿Viaje la semana que viene? ¿Y qué pasaba con mis prácticas en la universidad?
- Espera- interrumpí yo, entrando a la conversación.- ¿Qué viaje?
- Joder, Doug. El Writing Trip- me respondió Harry. – ¿Ya se te ha olvidado?

Negué con la cabeza, pensando que eso iba a ser un desastre. Yo no sabía cantar, y dudaba mucho que ese tal Doug tuviera suficientes conocimientos de química y biología como para no incendiar el laboratorio…

Pasados veinte minutos el coche se paró y nos bajamos frente a la puerta de la emisora. BBC. Joder, que nivel…

Rodeando la entrada y separadas por unas vallas, decenas de chicas agitaban papeles y CD’s, supuse que para que se los firmáramos. ¿Yo famosa? No gracias. Vi como “mis amigos” se acercaban a ellas y sacaban las sonrisas a relucir, firmando y haciéndose fotos, pero yo me quedé parado al bajar del coche. Yo no había nacido para eso. Yo tendría que estar en esos momentos en una cena de la universidad que yo misma había organizado, joder.

Un hombre mayor, que nos había acompañado durante el trayecto, canoso y con gafas, me pegó un suave empujó para que me acercara a ellas. ¿Y ese tío quién era? ¿El mánager?

De cualquier manera, me acerqué a la valla casi con miedo de que me comieran y sonreí de un modo extraño. Una chica me tendió un cuaderno y no me detuve mucho en hacer un garrapato de cualquier forma, y otro y otro. Ojalá no los compararan entre ellas o verían que no eran iguales. Me hice algún par de fotos, sonriendo con parquedad y por fin entramos a la radio.
Una mujer alta y rubia nos recibió con un beso y con mucha amabilidad, haciéndonos entrar a la sala de maquillaje.

- No sé porqué nos tienen que maquillar- se quejó Danny mientras una tal Melisa, que también había venido con nosotros en el coche le daba polvos a la cara, tapándole las pecas- Esto es la radio, coño, no la tele.
- Sabes que siempre hay cámaras, Danny. Siempre salen fotos- le contestó Tom.

Yo me dejé maquillar, cosa que no me gustaba mucho, porque podría haberme maquillado sola, pero se suponía que era un tío.
Nos tuvieron esperando un par de minutos mientras yo lo miraba todo con los ojos como platos, los cables, los carteles… Todo. Era nuevo para mí.

Entramos a una pequeña cabina y nos colocaron un par de cascos a cada uno delante. Tom se sentó a mi lado, y Danny al otro.

- ¿Te encuentras bien?- preguntó el rubio.
- Sí, sí. Estoy perfectamente. ¿Por?
- Llevas ausente todo el día. ¿Algo va mal con Frankie?- ¿quién coño era Frankie?
- No, ya sabes… Igual que siempre- respondí sin mojarme.
- Se arreglará, Doug, ya lo verás- ¿se arreglará? ¿Le decía que como siempre y me respondía con eso? ¿Significaba que siempre estaban peleados o qué?

La entrevista comenzó y yo decidí que lo más inteligente sería mantenerme al margen si no quería cagarla. Pero la entrevistadora no se olvidó de mí.

- ¿Y tú, Dougie? Parece que te ha comido la lengua el gato.- mostró una bonita sonrisa, pero a mi me entraron ganas de pincharla una de las tetas de silicona que llevaba.
- Perdona, ¿cuál era la pregunta?
- Comentábamos vuestros próximos conciertos, ¿qué esperas de ellos?
- Qué espero de ellos…- buena pregunta. ¿Qué se espera cuando no esperas nada?.- No sé, que venga gente, ¿no?

La sala entera, entrevistadora, amigos, y técnicos de sonido se echaron a reír. Danny me miró con una cara de “no tienes remedio”.

- Quiero decir… Cuanta más gente mejor.- intenté arreglarlo de cualquier manera.
- Una vez dijiste que lo mejor de tocar en directo fue que las fans de la primera fila te enseñaban los pechos- comentó Harry riendo.
- ¿Qué dije qué?- mierda, piensa como un tío, piensa como un tío.- Ah, sí, bueno, ya sabes- modulé la voz y adopté una postura masculina.- Ser famoso conlleva esas cosas. Contactos, entrar a sitios gratis, vistas… privilegiadas…
- Hablando de fans, y dado que ya no estamos en horario infantil, ¿alguna vez os habéis llevado a alguna fan al bus de la gira?
- ¡Dougie sí!- respondieron todos acusándome con el dedo y sin dejar de reírse.
- Sí, pero para hablar y eso, eh…- eso tenía pinta de ser una encerrona.
- Sí, sí, hablar…- Danny se carcajeó, una octava más alto que la gente normal y yo me puse roja, mientras el flash de un fotógrafo me estallaba en la cara.- Ese ruido no era de estar hablando.
- Envidia que tenías, que querías ser tú el que estuviera conmigo en la cama.- contraataqué yo, sacando mi orgullo de mujer cuando me di cuenta de que no era una mujer en esos momentos.

Danny borró la sonrisa de su rostro y me miró fríamente, enfadado y avergonzado. Se hizo un silencio espeso que Tom rompió poniendo cordura.

- No, la verdad es que nadie se ha llevado a nadie al bus de la gira. Las fans son fans, se merecen nuestro respeto.- declaró.

La entrevista continuó y yo no volví a abrir la boca, y Danny no volvió a dirigirme una mirada. Al finalizar, nos levantamos y salimos a la redacción para tomarnos un par de fotos los cuatro. Danny sonrió falsamente y yo fingí que no me importaba su cambio de actitud.

- ¿El baño?- le pregunté a uno de los que trabajaban allí.

Me indicó donde era y entré al de caballeros, afortunadamente empezaba a tomar conciencia de que no estaba en mi cuerpo. Me bajé la cremallera del pantalón y me saqué… eso como buenamente pude, agarrándolo con asco e intentando apuntar para no ponerlo todo perdido. A mear de pie me iba a costar más acostumbrarme.

La puerta se abrió cuando estaba en medio de la meada y por ella apareció Danny, iracundo y echando el cerrojo. Yo me apresuré en terminar y me la guardé corriendo, subiéndome la cremallera a toda leche.

- AAAAAAAAAAAAAAAAAH- grité. ¡Me la había pillado con la cremallera!

La bajé de nuevo y la volví a subir con cuidado, casi llorando de lo que dolía. Sí que era sensible esa parte, sí.
Danny se acercó a mí, cuando ya lo tuve todo guardado, y me pegó un empujón.

- ¿Se puede saber qué cojones pasa contigo?- me espetó cruzándose de brazos.- ¿A qué ha venido lo de ahí dentro?
- No pensé que te fuera a molestar, lo siento.- me disculpé.
- ¿Cómo no me va a molestar que me dejes como un maricón delante de todo el mundo? – me pegó otro empujón y mi espalda chocó contra la pared. - ¿Estás así por lo que te dije de Frankie el otro día, verdad?
- ¿Qué?- a saber qué me había dicho… - Claro que no.

No me respondió. Me miró echando humo y pegó un puñetazo a la pared.

- Como vuelvas a decir algo como eso te juro que te arranco los huevos- me amenazó.- Estoy harto de tus bromas de niñato de quince años. Y ahora sal, nos están esperando para la fiesta.

Se dio media vuelta y salió del cuarto de baño.

Genial, Danielle, genial. Sólo tenía que conseguir pasar desapercibido, cosa que no solo no había conseguido, sino que además se la había liado a uno de mis mejores amigos. Y lo había oído media Inglaterra. Yo no sabía mucho de ese mundillo, pero seguro que le iban a tomar el pelo de lo lindo. Por mi culpa.





Coments?? Esas cosas?? Gracias por leer!!

martes, 3 de enero de 2012

Capítulo 2

Here I am! @Bea_noworries para haceros pasar el rato. Quiero dar las gracias porque aquí, Gemma estará acostumbrada a tantos votos pero yo NO! Esto es un logro para mi y yo sigo emocionada de ver tanto voto... así que MUCHAS GRACIAS por leer y os dejo con el capítulo que ya es Martes!!


(POV Doug)

Estaba frente al espejo. Vale, estaba claro que ese cuerpo no era el mío, no sabía que había podido pasar, pero yo no decía que no me gustase. Era raro pero ¡Me habían crecido las tetas! ¿A qué tío no le hubiese gustado tener un par de tetas a su alcance siempre que quisiera, eh? Ah sí, a un gay… que prefiere tener… otras cosillas entre manos, pero… dejémoslo ahí.

Todavía seguía confuso con lo que me podía haber pasado. Empecé a tantear mi nuevo cuerpo porque si tendría que vivir en él, mejor conocerlo ¿no? Estaba claro que las tetas estaban ahí. Los ojos, pelos, labios, TODO era diferente. Yo que estaba acostumbrado a mi pelo cortito que casi no peinaba, ahora me llagaba por debajo del pecho y era más oscuro. Al igual que el pelo, los ojos también eran más oscuros, pero me gustaban. Eran de un marrón achocolatado. “Mmmm, chocolate alkfkdejtnvsljr”.

Me empezaron a devorar las tripas por dentro y fui en busca de la cocina. Ya de paso investigué un poco la casa. A parte de mi cuarto, había otro más cerca del mío, estaba desordenado y por la bragas que había tiradas en el suelo, supuse que sería de una chica. Seguí más a delante y había otro baño y al terminar el pasillo, se encontraba la puerta que daba al salón. Tenían que ser dos tías las que viviesen en esa casa por la forma en la decoración. Un chico no pondría tantas chominadas. Que si jarroncitos, floreros, figuras sin sentido…

Llegué a la cocina y abrí la nevera. No encontraba nada apetecible. Todo era verde. No había nada comestible en esa casa. “Pero ¿de qué se alimenta esta chica?”

Había notado que estaba escuchimizada y ahora entendía el por qué. Nada bueno puede salir de comer a base de esos alimentos del frigorífico.

Seguí rebuscando por todos los armarios en busca de algo normal que no fueran soja o tofu. Quería leche normal con unas galletas normales, ¡tampoco estaba pidiendo mucho! Después de tanto rebuscar decidí que sería mejor salir fuera a desayunar si no quería morir de hambre.

Levanté el brazo y me olí la axila. No, no hacía falta ducha, solo vestirme y listo para salir a la calle. Entré en la habitación y abrí el armario de par en par.

-¿Qué me pongo? –pregunté al viento. Me quedé un rato pensando a ver que cogía- Doug, coño, que eres un tío, ¡coge lo primero que veas y listo!

Me estaba empezando a asustar a mí mismo, ya pensaba cómo una tía y eso no era bueno. Cogí un chándal que vi, tampoco es que me apeteciese ponerme un minifalda ni uno de esos vaqueros que son más incómodos que los sillines de bicicleta.

Me empezó a apretar la vejiga, normal, no había meado desde… ¡Yo que sabía!, no era mi cuerpo. Me fui al baño, me coloqué frente al retrete y…

-¡Mierda, mierda! –empecé a gritar. Ya era tarde, me había meado medio encima y cuando me quise sentar ya había terminado –Ahora sí que necesito una ducha.

Limpié como pude el desastre que había montado yo solo, pero que queréis que os diga, la costumbre de hacer pis de pie, no me había parado a pensar en el pequeño detalle de que ya no podía apuntar a distancia. Me iba a ser difícil acostumbrarme a mear sentado.

Otra vez de nuevo frente al espejo. Una cosa era intentar descubrir el nuevo cuerpo vestido y otra cosa muy diferente, desnudo. No me iba a escandalizar de lo que pudiese ver, pero era demasiado extraño verlo en mí mismo.

Me quité la parte de arriba del pijama sin problemas y cuando llegué a desabrochar el sujetador… lo probé de mil maneras diferentes pero no cedía, ese maldito broche no quería abrirse. Me dolían los brazos de tenerlos retorcidos por detrás de la espalda y opté por quitarlo como si de una camiseta se tratase. También me costó pero lo conseguí.

Me miré el pantalón y creí que lo mejor sería hacerlo rápido, sin pensar. De un tirón me bajé la parte de abajo del pijama y… lo que me había estado incordiando todo la mañana en el culo. ¿Por qué las tías buscan tantas maneras de hacerse sufrir a sí mismas? Los tangas no deberían estar permitidos ¡Hacen daño!

Me contemplé ya una vez desnudo, bueno… desnuda. Me fijé en que a la altura de la pelvis tenía un tatuaje, una simple frase pero con mucho significado: Dreaming is believing.

Me quedé mirando su cuerpo con detenimiento, quedándome con cada detalle. Alcé la cabeza para mirar su cara, ahora mía, y estaba sonriendo.

-No, Doug, sácatelo de la cabeza – me ordené a mí mismo.

¿Me estaba empezando a gustar yo mismo? Bueno, el cuerpo en el que estaba yo. No podía ser, ese cuerpo era ahora el mío. Era de esa chica con la que me había cruzado por la calle el día anterior. Sacudí la cabeza intentando alejar ese pensamiento y me vestí para salir a la calle de nuevo a desayunar.

Fue extraño el ir por la calle sin que me mirasen ni gritasen la primera burrada que se les pasaba por la cabeza. Creo que me acostumbraría a pasar desapercibido y poder caminar tranquilo.

Estaba sentado en la barra esperando a que me trajesen el café cuando un chico se sentó a mi lado.

-Te invito al café –me dijo.
-No, gracias.
-Insisto. No suelo hacer esto, pero contigo voy a hacer una excepción –esta vez había una sonrisa pícara en su cara.
-No me va ese rollo –no pareció entenderlo -¡Que no soy gay! ¿Te queda claro ahora?

Su cara era de “WTF?” completamente. Me trajeron el café para llevar y cuando me levanté me di cuenta de lo que había pasado. Yo también me hubiese quedado con esa cara si una chica me dijese eso al entrarla.

Entrando ya por la puerta de casa (que por casi no puedo volver a entrar si no hubiese estado media hora buscando donde tendría las malditas llaves) escuché como cacharreaban en la cocina. Sería la de las bragas de la habitación de al lado.

-¿Hola? – Pregunté al entrar.
-¿Danielle?- Ya sabía cómo se llamaba, bueno… como me llamaba. Se asomó desde la cocina – Ya tengo los vestidos para la cena de esta noche. El tuyo ya está en tu cuarto.
-¿Esta noche? ¿Cena?
-Sí, la cena de navidad de clase -¿tenía que ir a una cena esa tarde-noche? ¡Yo tenía que ir a la radio! Mi cara lo decía todo -La que llevas planeando tu misma desde hace semanas –me decía.
-Ah, sí, eso –me fui corriendo a la habitación.

Encima de la cama estaba el vestido que… ¡Mierda, no sabía cómo se llamaba! Bueno, el que la chica de las bragas me había dicho.

La cabeza no paraba de darme vueltas, ¿cómo iba a ir a la radio estando en este cuerpo? Me tomarían por loco. Y encima, ¿tenía que ir a una cena de clase que yo había preparado?

No podía parar de pensar en eso. Si yo estaba en este cuerpo era lógico pensar que Danielle estaba en el mío. Solo esperaba que no ocurriese nada malo en la entrevista de esa tarde, sino se iba a liar parda.

-¡Danny! – Me llamaba a gritos y me costó reconocer que era a mí a quien llamaba –Ya puedes usar la cera, yo ya he acabado con ella. Sigue encendida.
-¿Cómo? –pregunté.
-¡Que ya tienes las cera caliente! –me volvió a repetir.
-Sí, te había oído, pero ¿Para qué quiero yo la cera?
-¿Para depilarte? – me dijo con sarcasmo.

Vale, bien. ¿Me podía tirar ya por la ventana? No estaban las cosas bastantes liadas ya como para ir añadiendo más cosas. Nunca me había hecho la cera y ahora ¿me la tenía que hacer yo solo? Eso no iba a salir nada bien.

Yo, frente a frente con la cera, ese potingue rosa que parece chicle. ¿Por dónde empezaba? Creo que primero debería quitarme los pantalones. Metí la paleta en la cera y parecía caldo. Eso tenía que estar hirviendo, pero como no sabía cuando tenía que echarla, probé suerte.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH QUEMA, QUEMA! –Estaba claro que la cera estaba hirviendo y que me tendría que haber esperado pero ya no podía hacer nada.

Tenía esa cosa pegajosa en la pierna y me estaba quemando. Intentaba cogerla pero al seguir estando caliente lo único que conseguía era quemarme también los dedos a la vez que se me quedaba pegada en ellos. No podía parar de gritar.

-¿Qué pasa? –me preguntó mi compañera sin nombre.
-Ayúdame por favor –le supliqué.
-Hija, ni que fuese la primera vez que te depilas –volvía el sarcasmo de hace unos minutos. Tiró de la tira de cera y con ella se llevó uno de mis gritos. –Pero toma, por si acaso –me tendió una cuchilla –Me tengo que ir a clase ¿Tu no entrabas hoy una hora más tarde que yo a las prácticas?

No sabía de qué estaba hablando pero le dije que sí como a los tontos. ¡Perfecto! Una cosa más para preocuparse.

-Deberías darte prisa –y salió del baño.

Esto, al menos ya era otra cosa. Con la cuchilla estaba más familiarizado y no tenía tiempo que perder. No es que me gustase volver a tener que ir a clase pero esperaba que Danielle estuviese haciendo lo mismo con mi cuerpo y no me destrozase lo que tanto tiempo me había costado ganarme.


Any coment? Ya sabéis que nos dais el Twitter y os avisamos!

martes, 27 de diciembre de 2011

Capítulo 1

Hola, terrícolas. Al habla @Gemma_noworries. Me toca subir el primer capítulo, Bea y yo esperamos que os guste mucho mucho y que os traigan muchas cosas los Reyes. 
Aclaraciones varias antes de que leáis: Primero, la introducción, esa que tanta gracia os hizo, no es mía Oh, qué pena, es de la otra No Worries, así que las flores, limusinas y eso que digo siempre, para ella. OC?? Pos OC. Segundo, cuando en el encabezado de los caps digamos, POV DANIELLE, nos estamos refiriendo al alma de la chica metida en el cuerpo del pollito, y cuando digamos POV DOUG, al revés, para que no haya equivocaciones. Tercero: si alguien tiene twitter y quiere que le avisemos cuando subamos, que será cada martes, que nos lo ponga en un comentario con su cuenta correspondiente. Gracias, y disculpen las molestias.




POV DANIELLE




¿Doug? ¿Eso qué era? ¿Dónde leches estaba y por qué tenía ese cuerpo?

Me incorporé en la cama, sintiéndome más extraña que nunca, como si tuviera todos los huesos descolocados o yo qué sabía qué...

Me levanté y miré en derredor, buscando un espejo en el que mirarme, y cuando lo encontré por poco no me morí del susto. ¿Qué era eso? ¿De quién era ese cuerpo? ¿Dónde estaban mis tetas, y mis piernas, y mi culo? ¿Porqué estaba tan delgada... o delgado?

Acerqué mi cara al espejo y empecé a hacer momios, mirando mis ojos, que de castaños habían pasado a verdes, y mi pelo de moreno a rubio. Me llevé una mano a la cabeza, quitándome una extraña cinta rosa y comprobé por qué, quien quiera que fuese, la llevaba puesta. Tenía entradas.

“Genial”, pensé. “Veintidós años y con entradas”. Me alcé la camiseta y descubrí que aquel cuerpo estaba en los huesos, estaba muy delgado, pero tenía la piel suavecita. Un enorme tatuaje de algo que no supe lo que era cubría mi-su brazo izquierdo, lleno de colores.

Salí de mi empanamiento con ese cuerpo ajeno al volver a oír golpes en la puerta.

- ¿Doug? Tío, ¿pasa algo?- ¿se suponía que Doug era yo?- ¡Dougie, responde o te meto un dementor!

Me alejé del espejo y me solté la camiseta, intentado andar hacia la puerta, pero era un poco difícil si de un día para otro te despiertas con algo entre las piernas.

Agarré el pomo de la puerta, suspirando profundamente, y abrí.

Me encontré ante mí a un ser extraño y gracioso. Mi pijama era un pantalón azul y una camiseta blanca, pero el suyo... Era de Stars Wars. Ni más ni menos. Era un chico rubio, despeinado (aunque le quedaba bien), con ojos marrones y un gato en el regazo. Raro era un rato, eso era innegable.

- Hola... – dije por decir algo, sorprendiéndome con el sonido de mi nueva voz. Era voz de tío, vale, pero no parecía de tío. Era fina y casi afeminada.
- Que si te pasa algo te he preguntado dos veces- me dijo el chico rubio.
- No, no estoy bien...
- ¿Por eso te despiertas a voces?
- Esto... ha... ha sido un tirón... En el gemelo. No sabes lo que duelen- dije por salir al paso.

Ese chico, como fuera que se llamase, me miró inquisitivamente, acariciando al gato como la mala de la Cenicienta, y entornó más aún los ojos cuando dijo:

- ¿Te estabas tocando?

Y los míos se abrieron como platos. Sí que me estaba tocando, más que nada porque estaba encerrada en un cuerpo que no era mío, pero no en el sentido que él decía.

- ¿Qué dices, tío? – bromeé intentando hablar como un tío- Jajaja...
- Doug, que nos conocemos- se le escapó una sonrisa, pero yo me quedé pensativa... o pensativo. ¿El Doug ese era un guarro, o qué?

Me empecé a rayar, muy propio de mí. Si yo estaba en su cuerpo, lo más probable es que él estuviera en el mío, ¿no? Si él, que era un tío, y según insinuaba ese chico rubio, se tocaba... a saber lo que estaría haciendo con mi cuerpo. Me vino una arcada solo de pensarlo.

- ¿En serio que estás bien?
- Si, si, tranquilo... Tengo hambre.
- Que raro... Gi está haciendo el desayuno, ¿te vas a duchar?
- ¿Gi?- ¿quién coño era Gi?
- Gio. Mi novia, la futura madre de mis hijos... Deja de juntarte con Danny, se te está pegando su idiotez. Te veo abajo.

Y se fue. Yo cerré la puerta, pensando en todo lo que me había dicho y en cosas que debía tener en cuenta. No había conseguido enterarme de su nombre, pero sí de otras cosas. Al parecer, en esa casa vivíamos, al menos, tres personas: él, su futura mujer, Gio, y yo. ¿Acaso el chico rubio y Doug, o sea, yo, éramos hermanos? Y resultaba que un tal Danny, amigo, hermano también o no sé qué mierdas, era tonto y me lo estaba pegando.

Sacudí la cabeza, segura al cien por cien de que eso era una pesadilla, dirigiéndome al baño y cerrando la puerta con pudor. Me quité la camiseta del pijama y la tiré al suelo, volviéndome a mirar en el espejo.
El tío del cual yo tenía su cuerpo ahora debía ser un ser extraño. Se quedaba dormido con una cinta en la cabeza, tenía un tatuaje inexplicable en el brazo y vivía con su hermano y su novia, en plan acoplado. De locos.

Me quité los pantalones, tirándolo también al suelo, y luego me quedé paralizada. ¿Y ahora qué? Que yo solía ser una tía, y esas... cosas no las tenía. Mucho es que conseguía estar con el pecho al descubierto, me sentía como si mis pecho siguiesen estando allí, solo que no estaban.

Me metí en la ducha sin quitarme los calzoncillos, por pura vergüenza, y una vez que me vi dentro, me los quité sin mirarme, tirándolos fuera de la ducha. Abrí el grifo y dejé que el agua corriera, dándole vueltas a la locura que estaba viviendo, pensando en cuando despertaría.

Comencé a lavarme por aprovechar que estaba en la ducha, y de cintura para arriba muy bien, pero lo demás. No tuve más remedio que enfrentar... aquello...

¿Qué se supone que tenía que hacer ahora? ¿Cogerlo y... restregar? No se me ocurría otra manera posible para lavar esa parte de mi-su cuerpo, así que... empecé.

De haberme tratado de un tío con todas las letras, eso que estaba haciendo tenía un nombre demasiado específico, pero con la confusión que tenía encima de quién era yo en ese momento, no caí en que esa parte del cuerpo está llena de terminaciones nerviosas, y cuando quise darme cuenta ya era tarde.

Lo malo fue que tampoco tuve tiempo para reaccionar. La puerta se abrió de golpe mientras yo intentaba bajar aquello de alguna manera, y por ella apareció un chico que ni me miró, acercándose al váter y poniéndose a mear como si el baño estuviera vacío.

- ¡Hombre, Doug, si estás ahí!
- ¿Es que no sabes llamar antes de entrar?- me quejé, por maleducado y porque me había pillado en un MUY mal momento. No sabía quién era, pero no era el momento.
- ¿Tú eres idiota? ¿Desde cuándo llamo yo a las puertas? Además, estamos en casa de Tom, ni que esto fuera el palacio real.

Así que el chico rubito se llamaba Tom... A saber quién era este.

- Oye, ¿te puedes esperar fuera a que termine de ducharme?
- Venga, Doug, que te la he visto más veces que tú a ti mismo. ¿Qué pasa, se te ha encogido con el frío del agua o qué?

Y se empezó a reír a carcajadas, con una risa demasiado aguda. Yo me quedé mirandole a través del cristal de la ducha, translúcido excepto en la parte de la pelvis.

- No le veo la gracia.
- No te enfades, pollito, que sabes que lo digo con cariño. ¿Te ayudo a lavarte?- preguntó sin dejar de reírse y abriendo la puerta de la ducha. Yo me di la vuelta lo más rápido que pude, pero el muy... me tiró un pellizco del culo, de un culo que no era mío, y se siguió riendo.
- ¿SE PUEDE SABER QUÉ HACES? –grité cerrando la puerta mientras se doblaba sobre sí mismo. Sólo le faltaba llorar. - ¿ERES SARASA O QUÉ PASA CONTIGO?
- Me has hecho acordarme de cuando vivíamos los cuatro juntos, que pequeño eras... No sabías ni lo que era una paja. Todo lo que sabes es gracias a mí, que no se te olvide.

Así que ese idiota debía ser Danny... Cogí la toalla del estante de mala gana y me la enredé alrededor de todo el cuerpo, consciente de que seguía siendo una tía aunque estuviera metida en ese cuerpo. Salí de la ducha y supuse que Danny (si es que era él), ser iría, pero se sentó en el retrete y sacó su móvil.

- Oye... – dije tanteando- Danny...
- Mmmh- contestó sin mirarme, por lo que había acertado. Ese era Danny.
- Nada, déjalo.
- Doug, ¿qué coño haces con la toalla así?- dijo al mirarme, volviéndose a reír.
- Que... que tengo frío. ¿Quieres salir del puto baño y dejar que me asee tranquila? ¡TRANQUILO! Que me asee tranquilo...

Se levantó del váter, y se puso a mi altura, y por primera vez me fijé en él, y joder, qué guapo era.

Tenía unos ojos preciosos, azules, grandes, expresivos, risueños. Su cara era una sopa de pecas, nunca en mis 22 años de vida había visto a alguien con tantas pecas en tan poco espacio, era increíble. Danny sonrió de lado, acercándose a mí, y yo sentí que mi corazón (o el corazón de Dougie) daba un vuelco. Me sentía intimidada por ese chico, era un completo desconocido para mí, pero me inspiraba confianza. Se podría decir que... ¿me gustaba?

- Menos mal que tenemos asumido que eres más raro que comer con cubiertos- me dijo pasándome un brazo por los hombros y acercándome a él.- que sino, no sabría qué hacer contigo.
-¿Yo? ¿Raro?
- ¡No me jodas! Eres de lo que no hay, enano. Te espero abajo, que me muero de hambre y tenemos que llegar pronto a la radio.
- ¿A la radio?- ¿éramos periodistas o qué? Yo esta noche tenía una cena...
- ¿También se te ha olvidado a ti? Tom nos va a matar algún día de estos.- me pegó un pellizco del culo, otro más, me dio un beso en la mejilla, y se acercó a la puerta mientras yo lo taladraba con mi mirada. ¿Es que Danny tenía la costumbre de sobar a Dougie o qué? ¿O es que eran pareja? ¡DEMASIADAS PREGUNTAS!

Salió del baño, por fin, y yo me senté en el sitio que él acababa de dejar, sujetándome la cara con las manos, abrumado, o abrumada. Ya no sabía ni quién era.




Ya os podéis mear de la risa #OKNO 

Felices Navidades!!! 

martes, 20 de diciembre de 2011

INTRODUCCIÓN

¿Casualidad o destino? Los escépticos creen que todo sucede por casualidad, nada está predeterminado, pero para los religiosos es destino. En este caso solo pudo ser el destino, todo lo que sucedió pasó por una única razón: hacerles ver que no todo es como piensan.

(POV Danielle)

No me podía creer que fuese capaz de hacerme eso, él no era así. Él siempre estaba pendiente de mí, solo tenía ojos para mí. Pero lo había hecho, había acabado con nuestra relación de 3 años.

Todos los tíos eran iguales. Yo pensaba que él era distinto a los demás, me trataba demasiado bien. Con sus caricias y besos me había hecho confiar en él, haciéndome creer que iba a ser diferente pero no era así. Me había engañado, y no fue una sola vez.

Mientras caminaba por la calle, me empezó a sonar el teléfono. Era él.

-¿Qué quieres? ¿No te ha quedado claro que no quiero saber nada más de ti?
-Por favor, no sigas así. Yo no hice nada. Fue ella –me empezó a intentar colar una de sus mentiras, pero ya no iba a aguantar más.
-¿Sí? Entonces, ¿las otras cinco chicas también se te tiraron encima sin tú poder hacer nada, verdad? – ya no sabía si reírme o echarme a llorar.
-No, pero…
-De pero nada, ¡Que todo los tíos sois iguales!
-Madre mía, ¡Todas las tías sois iguales! –gritó alguien y no era mi ex.

Me quedé sorprendida y miré al frente, donde estaba el chico que había gritado casi lo mismo que yo. No era alto ni tampoco bajo, pelo rubio y ojos claros. Su cara al igual que la mía expresaba sorpresa.

Solo fueron unos segundos pero parecía que se había parado el tiempo para nosotros.

-¿Sigues ahí? –me preguntó por el teléfono.

Salí de mi empanamiento y volví a reanudar mi camino todavía pensando en lo que el subnormal al que le acababa de colgar el móvil me había hecho.

En ese momento pensé que para los tíos era más fácil la vida amorosa, no se comían tanto la cabeza ni acababan con el corazón destrozado.

“Ojalá hubiese nacido chico” pensé.

(POV Doug)

Todas las tías eran iguales. Se piensan que los chicos vamos todos del mismo palo, que vemos un par de tetas y ya no nos podemos controlar.

Son todas unas celosas que no paran de maquinar en su cabecita lo que puede estar haciendo su novio mientras que ella no está delante, y además ser famoso no ayuda, todos esos rumores las vuelven más locas aún.

-¿Seguro que no pasó nada ayer con esa chica? –me preguntaba.
-Seguro que no pasó nada. Estuve con los chicos en el pub un rato y después me fui a casa. Solo.

Tampoco ayudaba el que estuviese de viaje en la otra punta del país.

-¿Seguro? Me han dicho…
-Sí, seguro – no le dejé terminar –Me han dicho, me han dicho –dije con tono de burla- ¡Son todo rumores!
-Si fuesen rumores no me lo hubiesen dicho varias personas –me suelta.
-Madre mía, ¡Todas la tías sois iguales!
-De pero nada, ¡Que todo los tíos sois iguales!

Me quedé sorprendido, era demasiada coincidencia. Colgué el teléfono porque ya nada bueno podía salir de mi boca y me quedé mirando a aquella chica. Nos quedamos mirándonos fijamente el uno al otro y de repente ella se marchó, continuando su camino.

¿Por qué tenía que haber nacido chico? Todo el mundo sabe que ser chica es mucho más fácil. De lo único de lo que te tienes que preocupar es de sospechar de tu novio y gritarle. No tenían que sufrir los gritos que todo lo haces mal.

“Ojalá hubiese nacido chica” pensé.


Lo que ellos no sabían es que iban a cambiar muy pronto de opinión, el destino ya lo había decidió así. Ya no había vuelta atrás.

(POV Danielle)

Estaba en la cama y todavía no había abierto los ojos, pero estaba despierta. Me empecé a tocar la tripa y toqué algo raro. ¿Qué era eso? Abrí los ojos de repente y me miré. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué tenía pelos en el pecho? Y, ¿Por qué tenía un tatuaje donde antes estaban mis tetas? No, no, no. Miré más abajo y no estaba segura de si quería mirar debajo de los pantalones.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! –grité al ver lo que se escondía ahí debajo.

Aporrearon la puerta y se escuchó como intentaban abrir pero estaba cerrada con pestillo.

-Doug ¿Estás bien? –preguntó un chico.

¿Quién era Doug? Estaba empezando a tener miedo. Quería despertarme de esa pesadilla.

(POV Doug)

Me levanté de la cama, asustado por estar en una habitación que no era la mía. ¿Qué había pasado? Que yo recordase estaba en mi casa. Fui al baño que tenía esa habitación.

-¡Coño, pero si tengo tetas! – me quedé flipando al verme en el espejo. No era yo, ¿Por qué tenía cuerpo de chica? –¡Joder, pero si estoy buena y todo! –dije sobando aquel cuerpo que no era el mío.

Me quedé mirando esa cara, me sonaba de algo. Yo la había visto en algún lado. Mi cerebro tardó pero acabó encajando todas las piezas. ¡Era el cuerpo de la chica de ayer!

Presentación.

Érase una cálida tarde de verano en la antigua Grecia, dos fílósofas, aka Bea y Gemma, decidieron salir a pasear por los alrededores del Partenón y dijeron: ei, porqué no creamos un fic juntas??

Y así surgió esta historia. Vale, no, pero se me va la cabeza, dejadme.

El titulo dice presentación porque Bea (Hola, al habla Gemma) me ha dicho que mejor sería hacer una presentación. Y como es mayor que yo, pues la hago caso. La idea de hacer un fic juntas fue suya, aunque la verdad es que aqui la servidora tiene poco tiempo, entre mis otros diez mil quinientos setenta y cuatro fics, exámenes, trabajos, exposiciones, sacar al perro (que no tengo, pero os lo imagináis) y demases... Os podéis imaginar... Es una idea suicida, pero el argumento mola más que la nariz de Pinocho, y vosotras, gente majosa, vais a leer, ¿verdad? ¿VERDAD? Así me gusta.

No digo nada del argumento (ES UNA RAYADA MENTAL PERO OS VA A ENCANTAR ejem ejem), ya lo desvelará Beichurri, ya que la toca hacer a ella la introducción.

Cambio y corto. Un abrazo, hadas del Peloponeso (?)