miércoles, 18 de enero de 2012

Despedida...

El final... del fic... llegó... y tú partirás... yo no sé... hasta cuando... este amor... recordarááááááááás...


Vale, no, no es el final del fic, ni mucho menos, no sabeis todo lo que le queda aún, pero queríamos deciros Beichurri y yo, Gemma, que nos mudamos. Nos vamos a vivir a Inglaterra xD


No, en serio. Hemos visto que en blogspot la gente no comenta, no sabemos si por pereza, porque no saben o por que son unas hijas de... Peeeeeeeeeeero, el fic no se ha acabado, nos mudamos a metroblog, que es más fácil y más feo y da más problemas, pero la gente allí comenta más, y eso es lo que queremos. Tranquilas que a las que os siga interesando el fic, seguiremos avisando por Twitter, solo tenéis que decirnos si queréis ser avisadas (si es así, recibiréis un McGuy desnudo en vuestra puerta).


El link es este: http://somuch-haschanged.metroblog.com/ Volveremos a subir todas las entradas, para que no perdais hilo de la historia.


Nada más, nos vemos en la otra vida, terrícolas.

martes, 17 de enero de 2012

Capítulo 4

Aquí está de nuevo la pesada de las dos Noworries =) Cuando queráis podéis decir "Bea, pesada, cállate ya y déjate de introducciones" . Pues ea, aquí el capítulo del martes aun estando de exámenes, que no sé si la cosa seguirá así, pero el próximo lo habláis con la otra Noworries.
A leer se ha dicho!!!

(POV Dougie)

Ya estaba vestido con lo primero que había cogido, unos vaqueros anchos y una camiseta con un dibujo de muchos colores. Simple y sin comerme la cabeza. Ahora solo tenía que prepararme para ir a la universidad como me había dicho mi compañera antes.

Me fui directo al escritorio que tenía en su cuarto que es donde supuse que tendría todo lo de clase, pero no había nada encima. Solo tenía a los pies de la mesa una mochila. “¿Para la universidad se siguen llevando mochilas?” Parecía ser que sí, asique la cogí, era rosa con flores en tonos más oscuros de rosa. Me costó colgármela al hombro, ¿Cómo se iba a poner esa mochila un tío? Después caí en que seguía siendo una tía.

Iba a salir por la puerta pero ¿a qué universidad se supone que tenía que ir? Había demasiadas en esta ciudad y no era adivino.

Saqué todo lo que había en la mochila en busca de alguna pista que me pudiese ayudar a saber cual era y la encontré, tenía una agenda que en la portada ponía “University of East London”.

Ya sabía a dónde tenía que ir pero ni si quiera sabía en qué parte de la ciudad me encontraba. Tampoco sabía cómo tendría que ir. ¿Tenía coche? ¿Moto? ¿Bici? ¿Caballo? ¿Pony rosa? ¿Tendría que ir en Metro?

Me di la vuelta hacia su cuarto para coger su móvil y mirar si tendría al menos GPS para poder guiarme, pero como tuviese que mirarlo con esa patata móvil podría morirme antes que llegar a la universidad.

Llegué a la universidad con un poco de dificultades después de haberlo mirado en el ordenador, que por lo menos tenían ordenador. Me encontraba frente a las puertas y no veía nada más que una marea de gente entrando y saliendo, andando con prisa.

Fui pasando entre todo aquel gentío y me entró otra duda. ¿Dónde coño tenía que ir? Pero si hay un montón de edificios, no sabía ni si quiera a qué clase tenía que ir ni que carrera era de la que tenía clase. Se me ocurrió una idea pero dudaba que funcionase. Saqué el móvil y a todos los contactos de Danielle le mandé un SMS preguntando por el aula y edificio y para que no quedase tan de gilipollas por llevar ya medio curso en la universidad, pregunté por el aula de las prácticas.

Después de unos cuantos “¿Qué dices?” “¿ A qué viene esto?” y cosas similares me llegó un mensaje de una tal “Leslie mi amor platónico”.

No sé donde tienes la cabeza hoy cari, pero es en el edificio B4 en el aula P-23! Hasta ahora xoxo.

Me quedé mirando una y otra vez el mensaje. ¿Qué pasa que además de ser vegetariana son bollera o es que ahora las tías van de este rollo?

Me recorrí casi todo el campus buscando el maldito edificio al que tenía que ir.  Tampoco es que lo hubiese encontrado yo solo, me lo tuvieron que explicar por lo menos 4 personas diferentes.

Estaba ya entrando por la puerta del edificio cuando empezó a sonar el móvil con la típica música de Nokia y entre medias dijo el nombre de quién me llamaba una voz robótica: Leslie mi amor platónico. Hasta que lo cogí, el móvil me dijo unas cuantas veces quien me llamaba y todos a mi alrededor me miraban extrañados.

-¿sí?- pregunté casi con miedo.
-¿DÓNDE ESTAS? Que el profesor ha llegado ya y sabes que dijo que quien no hiciese las prácticas suspendía. –parecía ella más angustiada por mis notas, bueno las de Danielle, que por las suyas.
-Acabo de entrar al edificio.
-Sube corriendo que al final suspendes.- me decía casi gritando.

La voz me sonaba y me dí cuenta que era mi compañera de piso. Ajaaaam, ¿así que se llamaba Leslie?

Miré para todos los lados buscando donde podría estar el aula P-23. No había nadie por los pasillos al que preguntar y los que había estaban todos concentrados en sus libros y portátiles.

Gracias a Dios que eso parecía el metro con tanto cartelito e indicaba todo como para tontos. El aula estaba en la última planta. Ya podría haber estado más abajo que no estaba yo para subir tres plantas.

P-19. P-20. P-21. Baños de chicas. Baños de chicos. P-22. Por fin, P-23. La puerta de la clase estaba aún abierta. Me asomé un poco por la puerta y cuando vi la clase al completo me empezaron a temblar las piernas. Esto no iba a salir bien, la iba a cagar y a lo grande. La clase estaba llena de mesas de laboratorio.

Respiré profundamente intentando convencerme a mí mismo de que eso saldría bien aunque yo presentía que una catástrofe se avecinaba. Según iba pasando por las mesas todos los compañeros me saludaban. ¿Qué pasa que también es la popular de la clase? Esta chica estaba completita.

Vi que mi compañera de piso me hacía gestos para que me reuniese con ella y me sentara en la misma mesa que ella. Cuando ya me senté en la mesa, el profesor se puso en pie, cerró la puerta y comenzó a hablar.

-Danielle, hoy me has decepcionado- ¿me estaba hablando a mi o había otra Danielle en clase? Cosa que no me extrañaba con la de gente que había dentro del aula. –la delegada debe ser el ejemplo y hoy, tú has llegado tarde –si que se refería a mí porque se acercaba hacia nuestra mesa –esto es una advertencia, que no se vuelva a repetir Srta. Jones.

De las cosas que se entera uno cambiándose de cuerpo… también seguía habiendo delegados en las universidades, yo que pensaba que ahí cada uno iba a su bola y se preocupaba de sus propias cosas.

Bueno ya tengo otra cosa que añadir al peso que tenía sobre mi espalda: tenía que comer comida vegetariana, acordarme de que una chica SIEMPRE mea sentada, es preferible cuchilla a cera y más si no la sabes usar, soy popular o hasta el momento eso creo y soy el delegado de una clase de unas… 100 personas! Y algo me decía que la lista no iba a terminar ahí.

Saqué de la mochila un cuaderno como había visto hacer a Leslie.

-Hoy vamos a comenzar con la práctica de disoluciones. Comenzaremos con una mezcla de cloruro sódico y cloruro potásico, tendréis que anotar los cambios experimentados. La segunda mezcla tendréis que diluir sulfato de cobre con acido clorhídrico. Podéis empezar.

¿Habéis entendido alguno de vosotros algo? Porque yo no sabía que había dicho, solo oía nombres raros y lo único que había entendido había sido que teníamos que anotar los resultados. Yo ya lo podía apuntar en letras grandes y mayúsculas: DESASTRE.

Vi que todos a mi alrededor mientras que yo intentaba descifrar el lenguaje del profesor, habían estado apuntado todo lo que él decía. Yo no sabía que es lo que iba a hacer si no tenía ni idea de lo que era cada cosa. Mi compañera no paraba de coger tubos y líquidos en frascos con etiquetas en la que supuse que ponía lo que era con letras y números.

-¿No empiezas Srta. Jones? –el profesor se paseaba por las mesas y lo tenía justo detrás.
-Si, si –empecé a rebuscar entre el cuaderno para hacer como que hacía algo esperando que el profesor se marchara.
-Estoy esperando Danielle –dijo mientras se colocaba en frente de mí. –¿No has traído los guantes para no quemarte las manos?
-¿Cómo? ¿Quemarme las manos? ¿Pero qué clase de mezclas vamos a hacer?
-Las que tendrías que haber copiado –dijo dando un golpe en la mesa.
-Entonces, ¿no me vas a dar usted los guantes? ¡Mi vida depende de estas maravillas! –dije enseñándole mis manos.

Me miró esperando que hiciese algo y como si de un loco me tratase. Miré hacia mi compañera de mesa que cogía uno de los mil frascos que teníamos delante de nosotras y los echaba en el recipiente. Tenía puesto el fuego debajo del recipiente donde había echado los dos botes. Entonces, yo hice lo mismo. Cogí los dos primeros frascos que encontré a mi alcance poniéndolos a mi lado y encendí la llama con el recipiente encima. El profesor, que al ver que ya hacía algo, se marchó.

Primero eché uno de los líquidos en el recipiente, hasta ahí todo bien. El problema llegó cuando empecé a echar el segundo. Nada parecía ir bien. Empezó a burbujear, al principio pensé que era por el fuego que lo hacía hervir. Miré de nuevo al lado, donde mi compañera ya había terminado con la primera mezcla y la suya no burbujeaba.

Tampoco me preocupé bastante porque seguí echando aquel líquido y cada vez subía mucho más el nivel de la mezcla.

-¡Danny! ¿Qué haces echando ácido a la mezcla? –me preguntó Leslie mientras yo terminaba de vaciar el bote. La miré y ella tenía en sus manos una especie de jeringuilla. ¿A quién le va a meter eso por el culo? La mezcla empezó a humear a la misma vez que se salía por el tubo del recipiente. -¡Apártalo del fuego!
-¿Pasa algo en el fondo?- preguntó el profesor.
-Nada nada- saqué del fuego el matraz aforado aunque se seguía saliendo todo.

Se extendía por la mesa empapando todo. En los papeles se hicieron agujeros por donde pasaba la mezcla, como si lo quemara todo a su paso. Entre mi compañera y yo comenzamos a recoger todo, cogimos los royos de papel y los empapamos. Había tanto líquido que me empapé hasta las mangas de la sudadera.

-¡Dios! Me he empapado –dije bastante alto y los que estaban en la mesa de delante se giraron y se rieron.
-¡Quítate la sudadera y lávate las manos en profundidad! –me gritaba mi compañera.
-¿Profundidad? ¿Pero tú qué me quieres meter? ¡A mí la jeringuilla esa que tienes no, eh!

Me empezó a entrar un pequeño escozor en la mano y me la miré. La tenía roja y cada vez ardía más.

-¡Aaaah! ¡Aaaah! –comencé a chillar sacudiendo las manos. Quemaba y me estaba abrasando la piel. -¡Aaah! –en una de las sacudidas le di sin querer al frasco donde estaba lo que quedaba de la mezcla, haciendo que volcase sobre la mesa.

Todo el líquido salió en dirección del fuego. Estaba pasando a cámara lenta y ya no había tiempo para detenerlo. Leslie y yo nos quedamos observándolo esperando que pasase lo que tenía que pasar. Y llegó, la mezcla alcanzo el fuego, provocando una pequeña GRAN llamarada que empezó a quemar nuestros apuntes. Con la sudadera que me había quitado intentaba acabar con el fuego, pero en vez de eso, lo que conseguí fue prender también la chaqueta.

Todo el mundo nos miraba ya, como para no hacerlo. La alarma de incendios comenzó a sonar por el humo y todos gritaban y salieron corriendo como locos.

-¡Recordad el protocolo de emergencias! – dijo el profesor que fue corriendo hacia el extintor mientras que todos a su alrededor corrían y gritaban desesperados por salir del aula.

Nosotros dos no tardamos mucho más en salir y una vez fuera todas las aulas de alrededor se asomaban a la puerta con la preguntándose qué había pasado. Y ahí estaba yo, el causante.

Hoy ya me podría ir a gusto a la cama, creo que ya la había liado bastante por ese día.

-¡Tú, Srta. Jones, ya está tardando en ir a mi despacho! –esperaros que aquí la mañana no había acabado. Asentí con la cabeza y le perseguí por aquellos pasillos en silencio.

Como no soy química, no se si es verdad lo que pasa con esa reacción química, pero si sé que eso quema seguro xD
Comentarios? Yo creo que si no?

martes, 10 de enero de 2012

Capítulo 3

Eh, eh, eh, shine a light on her. Eh, eh, eh. Vale, ya. Hola, soy la noworries. Que os preguntaréis cual porque las dos somos noworries. ¿A que os quedáis con las ganas? Vale, soy Gemma. Echadle la culpa al instituto, tengo sueño... Hablando de instituto y clases, que no os enfadéis mucho si veis que un martes no subimos, que tenemos exámenes, y esas cosas. Sí, y acabamos de empezar el trimestre, pero bueno... Que me enrollo. Leed el cap y sed un rato felices. Empiezan a liarse las cosas....




POV DANIELLE

Volví al cuarto de Doug y abrí su armario de par en par. Sabía que ahora mismo era un tío, al menos en apariencia, pero eso no significaba que tuviera que vestir mal, ¿no?

Envuelta aún en la toalla busqué unos calzoncillos limpios y me los puse, con la toalla aún alrededor del cuerpo. Sabía que eso de dejar mi pecho al descubierto me iba a costar, aunque ya no tuviera tetas. Estaba cogiendo unos pantalones negros cuando la puerta del cuarto se abrió de golpe. Me tapé inmediatamente, por pudor, y vi como un chico moreno y con unos preciosos ojos azules entraba por ella, sin pedir permiso. ¿Es que todos los amigos del Doug ese eran tan guapos y tan maleducados?

- Enano, como tardes un minuto más en bajar a desayunar te juro que te abro en canal y me como tus vísceras.

¿Pero esa bestia quién era? Le miré horrorizada y tragando saliva sonoramente, sin embargo, él se rió.

- ¿Qué haces que no te vistes?
- Que me has interrumpido- repuse casi con miedo.- Estaba escogiendo la ropa.
- Va, pero si vamos a la radio, no a la tele. No te van a ver. Ponte cualquier cosa.

Dicho lo cuál se fue, sin cerrar la puerta, pero me encargué de ello y eché el pequeño cerrojo que había. Rebusqué entre la ropa del rubio que me había robado mi cuerpo y no vi ni una sola camiseta decente. Opté por una camisa azul clara y un chaleco negro, a juego con los pantalones. Era como si siguiera siendo una mujer y me hubiera vestido con la ropa de mi novio. Antes de salir vi la cinta rosa en una especie de tocador, junto con otra de color oscuro. Se ve que era un complemento típico en él, así que opté por ponerme la negra. Rebusqué entre sus cosas y encontré un Iphone. Lo desbloqueé y advertí siete llamadas perdidas de una tal “Pichona”. Supuse que sería su novia…

Bajé las escaleras como si fuera a ciegas, intentando averiguar donde estaba la cocina porque me moría de hambre. Al oír risas procedentes de una puerta, probé suerte y ¡violá! Había acertado.

- Buenos días, bello durmiente- me dijo Danny, sentado a la encimera.
- Hola- murmuré yo, encontrándome con él, con Tom, con su novia, Gio, y con el morenazo de ojos claros. - ¿Y el desayuno?
- Hay café en el microondas- dijo Gio con una bonita sonrisa. Se la devolví y me acerqué a por el cazo, sirviéndome un vaso y echándome azúcar.
- ¿Qué haces, tolai?- exclamó el moreno mirándome como si estuviera loco. - ¿Desde cuando lo tomas con azúcar?

¡Mierda! Así que Doug lo tomaba solo… Genial, y yo lo odiaba.

- Ya ves…- dije sin saber qué decir, y me senté al lado de Danny, que ya estaba atacando la fuente de magdalenas que había sobre la encimera.

No sabía porqué pero preveía que iba a ser un día muy largo.

A eso de las seis de la tarde nos montamos juntos en un gran coche para ir a la radio. Había estado todo el día tirado en un sofá de casa de ese chico del hoyuelo, toqueteando el móvil y cotilleando la agenda, y no había ni un solo nombre normal. Eran todo nombres de series frikis, supuse que tendría asignado un nick para cada contacto de la agenda, pero así no iba a saber quién era el que llamaba. ¿Es que no me podía haber tocado un tío más raro?

Una vez montados en el coche, con el pecoso de nuevo a mi lado (lo que me hizo pensar que esos dos se traían algo entre manos), el conductor arrancó dirección a la radio, y ellos se pusieron a hablar.

- ¿Qué vamos a decir del nuevo disco?- preguntó Tom.
- ¿Cómo que qué vamos a decir? Que es una jodida maravilla, como todos- inquirió el moreno.
- Eso ya lo saben, Harry- vale, el moreno se llamaba Harry.
- Pues decimos que… - Danny se quedó un rato pensativo, yo ni siquiera abría la boca. Al parecer éramos cantantes…- Les decimos lo del viaje de la semana que viene.
- Bueno, no está mal…- concedió Tom. ¿Viaje la semana que viene? ¿Y qué pasaba con mis prácticas en la universidad?
- Espera- interrumpí yo, entrando a la conversación.- ¿Qué viaje?
- Joder, Doug. El Writing Trip- me respondió Harry. – ¿Ya se te ha olvidado?

Negué con la cabeza, pensando que eso iba a ser un desastre. Yo no sabía cantar, y dudaba mucho que ese tal Doug tuviera suficientes conocimientos de química y biología como para no incendiar el laboratorio…

Pasados veinte minutos el coche se paró y nos bajamos frente a la puerta de la emisora. BBC. Joder, que nivel…

Rodeando la entrada y separadas por unas vallas, decenas de chicas agitaban papeles y CD’s, supuse que para que se los firmáramos. ¿Yo famosa? No gracias. Vi como “mis amigos” se acercaban a ellas y sacaban las sonrisas a relucir, firmando y haciéndose fotos, pero yo me quedé parado al bajar del coche. Yo no había nacido para eso. Yo tendría que estar en esos momentos en una cena de la universidad que yo misma había organizado, joder.

Un hombre mayor, que nos había acompañado durante el trayecto, canoso y con gafas, me pegó un suave empujó para que me acercara a ellas. ¿Y ese tío quién era? ¿El mánager?

De cualquier manera, me acerqué a la valla casi con miedo de que me comieran y sonreí de un modo extraño. Una chica me tendió un cuaderno y no me detuve mucho en hacer un garrapato de cualquier forma, y otro y otro. Ojalá no los compararan entre ellas o verían que no eran iguales. Me hice algún par de fotos, sonriendo con parquedad y por fin entramos a la radio.
Una mujer alta y rubia nos recibió con un beso y con mucha amabilidad, haciéndonos entrar a la sala de maquillaje.

- No sé porqué nos tienen que maquillar- se quejó Danny mientras una tal Melisa, que también había venido con nosotros en el coche le daba polvos a la cara, tapándole las pecas- Esto es la radio, coño, no la tele.
- Sabes que siempre hay cámaras, Danny. Siempre salen fotos- le contestó Tom.

Yo me dejé maquillar, cosa que no me gustaba mucho, porque podría haberme maquillado sola, pero se suponía que era un tío.
Nos tuvieron esperando un par de minutos mientras yo lo miraba todo con los ojos como platos, los cables, los carteles… Todo. Era nuevo para mí.

Entramos a una pequeña cabina y nos colocaron un par de cascos a cada uno delante. Tom se sentó a mi lado, y Danny al otro.

- ¿Te encuentras bien?- preguntó el rubio.
- Sí, sí. Estoy perfectamente. ¿Por?
- Llevas ausente todo el día. ¿Algo va mal con Frankie?- ¿quién coño era Frankie?
- No, ya sabes… Igual que siempre- respondí sin mojarme.
- Se arreglará, Doug, ya lo verás- ¿se arreglará? ¿Le decía que como siempre y me respondía con eso? ¿Significaba que siempre estaban peleados o qué?

La entrevista comenzó y yo decidí que lo más inteligente sería mantenerme al margen si no quería cagarla. Pero la entrevistadora no se olvidó de mí.

- ¿Y tú, Dougie? Parece que te ha comido la lengua el gato.- mostró una bonita sonrisa, pero a mi me entraron ganas de pincharla una de las tetas de silicona que llevaba.
- Perdona, ¿cuál era la pregunta?
- Comentábamos vuestros próximos conciertos, ¿qué esperas de ellos?
- Qué espero de ellos…- buena pregunta. ¿Qué se espera cuando no esperas nada?.- No sé, que venga gente, ¿no?

La sala entera, entrevistadora, amigos, y técnicos de sonido se echaron a reír. Danny me miró con una cara de “no tienes remedio”.

- Quiero decir… Cuanta más gente mejor.- intenté arreglarlo de cualquier manera.
- Una vez dijiste que lo mejor de tocar en directo fue que las fans de la primera fila te enseñaban los pechos- comentó Harry riendo.
- ¿Qué dije qué?- mierda, piensa como un tío, piensa como un tío.- Ah, sí, bueno, ya sabes- modulé la voz y adopté una postura masculina.- Ser famoso conlleva esas cosas. Contactos, entrar a sitios gratis, vistas… privilegiadas…
- Hablando de fans, y dado que ya no estamos en horario infantil, ¿alguna vez os habéis llevado a alguna fan al bus de la gira?
- ¡Dougie sí!- respondieron todos acusándome con el dedo y sin dejar de reírse.
- Sí, pero para hablar y eso, eh…- eso tenía pinta de ser una encerrona.
- Sí, sí, hablar…- Danny se carcajeó, una octava más alto que la gente normal y yo me puse roja, mientras el flash de un fotógrafo me estallaba en la cara.- Ese ruido no era de estar hablando.
- Envidia que tenías, que querías ser tú el que estuviera conmigo en la cama.- contraataqué yo, sacando mi orgullo de mujer cuando me di cuenta de que no era una mujer en esos momentos.

Danny borró la sonrisa de su rostro y me miró fríamente, enfadado y avergonzado. Se hizo un silencio espeso que Tom rompió poniendo cordura.

- No, la verdad es que nadie se ha llevado a nadie al bus de la gira. Las fans son fans, se merecen nuestro respeto.- declaró.

La entrevista continuó y yo no volví a abrir la boca, y Danny no volvió a dirigirme una mirada. Al finalizar, nos levantamos y salimos a la redacción para tomarnos un par de fotos los cuatro. Danny sonrió falsamente y yo fingí que no me importaba su cambio de actitud.

- ¿El baño?- le pregunté a uno de los que trabajaban allí.

Me indicó donde era y entré al de caballeros, afortunadamente empezaba a tomar conciencia de que no estaba en mi cuerpo. Me bajé la cremallera del pantalón y me saqué… eso como buenamente pude, agarrándolo con asco e intentando apuntar para no ponerlo todo perdido. A mear de pie me iba a costar más acostumbrarme.

La puerta se abrió cuando estaba en medio de la meada y por ella apareció Danny, iracundo y echando el cerrojo. Yo me apresuré en terminar y me la guardé corriendo, subiéndome la cremallera a toda leche.

- AAAAAAAAAAAAAAAAAH- grité. ¡Me la había pillado con la cremallera!

La bajé de nuevo y la volví a subir con cuidado, casi llorando de lo que dolía. Sí que era sensible esa parte, sí.
Danny se acercó a mí, cuando ya lo tuve todo guardado, y me pegó un empujón.

- ¿Se puede saber qué cojones pasa contigo?- me espetó cruzándose de brazos.- ¿A qué ha venido lo de ahí dentro?
- No pensé que te fuera a molestar, lo siento.- me disculpé.
- ¿Cómo no me va a molestar que me dejes como un maricón delante de todo el mundo? – me pegó otro empujón y mi espalda chocó contra la pared. - ¿Estás así por lo que te dije de Frankie el otro día, verdad?
- ¿Qué?- a saber qué me había dicho… - Claro que no.

No me respondió. Me miró echando humo y pegó un puñetazo a la pared.

- Como vuelvas a decir algo como eso te juro que te arranco los huevos- me amenazó.- Estoy harto de tus bromas de niñato de quince años. Y ahora sal, nos están esperando para la fiesta.

Se dio media vuelta y salió del cuarto de baño.

Genial, Danielle, genial. Sólo tenía que conseguir pasar desapercibido, cosa que no solo no había conseguido, sino que además se la había liado a uno de mis mejores amigos. Y lo había oído media Inglaterra. Yo no sabía mucho de ese mundillo, pero seguro que le iban a tomar el pelo de lo lindo. Por mi culpa.





Coments?? Esas cosas?? Gracias por leer!!

martes, 3 de enero de 2012

Capítulo 2

Here I am! @Bea_noworries para haceros pasar el rato. Quiero dar las gracias porque aquí, Gemma estará acostumbrada a tantos votos pero yo NO! Esto es un logro para mi y yo sigo emocionada de ver tanto voto... así que MUCHAS GRACIAS por leer y os dejo con el capítulo que ya es Martes!!


(POV Doug)

Estaba frente al espejo. Vale, estaba claro que ese cuerpo no era el mío, no sabía que había podido pasar, pero yo no decía que no me gustase. Era raro pero ¡Me habían crecido las tetas! ¿A qué tío no le hubiese gustado tener un par de tetas a su alcance siempre que quisiera, eh? Ah sí, a un gay… que prefiere tener… otras cosillas entre manos, pero… dejémoslo ahí.

Todavía seguía confuso con lo que me podía haber pasado. Empecé a tantear mi nuevo cuerpo porque si tendría que vivir en él, mejor conocerlo ¿no? Estaba claro que las tetas estaban ahí. Los ojos, pelos, labios, TODO era diferente. Yo que estaba acostumbrado a mi pelo cortito que casi no peinaba, ahora me llagaba por debajo del pecho y era más oscuro. Al igual que el pelo, los ojos también eran más oscuros, pero me gustaban. Eran de un marrón achocolatado. “Mmmm, chocolate alkfkdejtnvsljr”.

Me empezaron a devorar las tripas por dentro y fui en busca de la cocina. Ya de paso investigué un poco la casa. A parte de mi cuarto, había otro más cerca del mío, estaba desordenado y por la bragas que había tiradas en el suelo, supuse que sería de una chica. Seguí más a delante y había otro baño y al terminar el pasillo, se encontraba la puerta que daba al salón. Tenían que ser dos tías las que viviesen en esa casa por la forma en la decoración. Un chico no pondría tantas chominadas. Que si jarroncitos, floreros, figuras sin sentido…

Llegué a la cocina y abrí la nevera. No encontraba nada apetecible. Todo era verde. No había nada comestible en esa casa. “Pero ¿de qué se alimenta esta chica?”

Había notado que estaba escuchimizada y ahora entendía el por qué. Nada bueno puede salir de comer a base de esos alimentos del frigorífico.

Seguí rebuscando por todos los armarios en busca de algo normal que no fueran soja o tofu. Quería leche normal con unas galletas normales, ¡tampoco estaba pidiendo mucho! Después de tanto rebuscar decidí que sería mejor salir fuera a desayunar si no quería morir de hambre.

Levanté el brazo y me olí la axila. No, no hacía falta ducha, solo vestirme y listo para salir a la calle. Entré en la habitación y abrí el armario de par en par.

-¿Qué me pongo? –pregunté al viento. Me quedé un rato pensando a ver que cogía- Doug, coño, que eres un tío, ¡coge lo primero que veas y listo!

Me estaba empezando a asustar a mí mismo, ya pensaba cómo una tía y eso no era bueno. Cogí un chándal que vi, tampoco es que me apeteciese ponerme un minifalda ni uno de esos vaqueros que son más incómodos que los sillines de bicicleta.

Me empezó a apretar la vejiga, normal, no había meado desde… ¡Yo que sabía!, no era mi cuerpo. Me fui al baño, me coloqué frente al retrete y…

-¡Mierda, mierda! –empecé a gritar. Ya era tarde, me había meado medio encima y cuando me quise sentar ya había terminado –Ahora sí que necesito una ducha.

Limpié como pude el desastre que había montado yo solo, pero que queréis que os diga, la costumbre de hacer pis de pie, no me había parado a pensar en el pequeño detalle de que ya no podía apuntar a distancia. Me iba a ser difícil acostumbrarme a mear sentado.

Otra vez de nuevo frente al espejo. Una cosa era intentar descubrir el nuevo cuerpo vestido y otra cosa muy diferente, desnudo. No me iba a escandalizar de lo que pudiese ver, pero era demasiado extraño verlo en mí mismo.

Me quité la parte de arriba del pijama sin problemas y cuando llegué a desabrochar el sujetador… lo probé de mil maneras diferentes pero no cedía, ese maldito broche no quería abrirse. Me dolían los brazos de tenerlos retorcidos por detrás de la espalda y opté por quitarlo como si de una camiseta se tratase. También me costó pero lo conseguí.

Me miré el pantalón y creí que lo mejor sería hacerlo rápido, sin pensar. De un tirón me bajé la parte de abajo del pijama y… lo que me había estado incordiando todo la mañana en el culo. ¿Por qué las tías buscan tantas maneras de hacerse sufrir a sí mismas? Los tangas no deberían estar permitidos ¡Hacen daño!

Me contemplé ya una vez desnudo, bueno… desnuda. Me fijé en que a la altura de la pelvis tenía un tatuaje, una simple frase pero con mucho significado: Dreaming is believing.

Me quedé mirando su cuerpo con detenimiento, quedándome con cada detalle. Alcé la cabeza para mirar su cara, ahora mía, y estaba sonriendo.

-No, Doug, sácatelo de la cabeza – me ordené a mí mismo.

¿Me estaba empezando a gustar yo mismo? Bueno, el cuerpo en el que estaba yo. No podía ser, ese cuerpo era ahora el mío. Era de esa chica con la que me había cruzado por la calle el día anterior. Sacudí la cabeza intentando alejar ese pensamiento y me vestí para salir a la calle de nuevo a desayunar.

Fue extraño el ir por la calle sin que me mirasen ni gritasen la primera burrada que se les pasaba por la cabeza. Creo que me acostumbraría a pasar desapercibido y poder caminar tranquilo.

Estaba sentado en la barra esperando a que me trajesen el café cuando un chico se sentó a mi lado.

-Te invito al café –me dijo.
-No, gracias.
-Insisto. No suelo hacer esto, pero contigo voy a hacer una excepción –esta vez había una sonrisa pícara en su cara.
-No me va ese rollo –no pareció entenderlo -¡Que no soy gay! ¿Te queda claro ahora?

Su cara era de “WTF?” completamente. Me trajeron el café para llevar y cuando me levanté me di cuenta de lo que había pasado. Yo también me hubiese quedado con esa cara si una chica me dijese eso al entrarla.

Entrando ya por la puerta de casa (que por casi no puedo volver a entrar si no hubiese estado media hora buscando donde tendría las malditas llaves) escuché como cacharreaban en la cocina. Sería la de las bragas de la habitación de al lado.

-¿Hola? – Pregunté al entrar.
-¿Danielle?- Ya sabía cómo se llamaba, bueno… como me llamaba. Se asomó desde la cocina – Ya tengo los vestidos para la cena de esta noche. El tuyo ya está en tu cuarto.
-¿Esta noche? ¿Cena?
-Sí, la cena de navidad de clase -¿tenía que ir a una cena esa tarde-noche? ¡Yo tenía que ir a la radio! Mi cara lo decía todo -La que llevas planeando tu misma desde hace semanas –me decía.
-Ah, sí, eso –me fui corriendo a la habitación.

Encima de la cama estaba el vestido que… ¡Mierda, no sabía cómo se llamaba! Bueno, el que la chica de las bragas me había dicho.

La cabeza no paraba de darme vueltas, ¿cómo iba a ir a la radio estando en este cuerpo? Me tomarían por loco. Y encima, ¿tenía que ir a una cena de clase que yo había preparado?

No podía parar de pensar en eso. Si yo estaba en este cuerpo era lógico pensar que Danielle estaba en el mío. Solo esperaba que no ocurriese nada malo en la entrevista de esa tarde, sino se iba a liar parda.

-¡Danny! – Me llamaba a gritos y me costó reconocer que era a mí a quien llamaba –Ya puedes usar la cera, yo ya he acabado con ella. Sigue encendida.
-¿Cómo? –pregunté.
-¡Que ya tienes las cera caliente! –me volvió a repetir.
-Sí, te había oído, pero ¿Para qué quiero yo la cera?
-¿Para depilarte? – me dijo con sarcasmo.

Vale, bien. ¿Me podía tirar ya por la ventana? No estaban las cosas bastantes liadas ya como para ir añadiendo más cosas. Nunca me había hecho la cera y ahora ¿me la tenía que hacer yo solo? Eso no iba a salir nada bien.

Yo, frente a frente con la cera, ese potingue rosa que parece chicle. ¿Por dónde empezaba? Creo que primero debería quitarme los pantalones. Metí la paleta en la cera y parecía caldo. Eso tenía que estar hirviendo, pero como no sabía cuando tenía que echarla, probé suerte.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH QUEMA, QUEMA! –Estaba claro que la cera estaba hirviendo y que me tendría que haber esperado pero ya no podía hacer nada.

Tenía esa cosa pegajosa en la pierna y me estaba quemando. Intentaba cogerla pero al seguir estando caliente lo único que conseguía era quemarme también los dedos a la vez que se me quedaba pegada en ellos. No podía parar de gritar.

-¿Qué pasa? –me preguntó mi compañera sin nombre.
-Ayúdame por favor –le supliqué.
-Hija, ni que fuese la primera vez que te depilas –volvía el sarcasmo de hace unos minutos. Tiró de la tira de cera y con ella se llevó uno de mis gritos. –Pero toma, por si acaso –me tendió una cuchilla –Me tengo que ir a clase ¿Tu no entrabas hoy una hora más tarde que yo a las prácticas?

No sabía de qué estaba hablando pero le dije que sí como a los tontos. ¡Perfecto! Una cosa más para preocuparse.

-Deberías darte prisa –y salió del baño.

Esto, al menos ya era otra cosa. Con la cuchilla estaba más familiarizado y no tenía tiempo que perder. No es que me gustase volver a tener que ir a clase pero esperaba que Danielle estuviese haciendo lo mismo con mi cuerpo y no me destrozase lo que tanto tiempo me había costado ganarme.


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